La importancia de los editores en la era digital

En Editorial Guías de Chile, factoría de medios digitales y online, estiman que con la irrupción de las nuevas tecnologías, hasta el tradicional mundo editorial ha sufrido una importante transformación, en la que ni los profesionales de toda la vida saben cuál será el próximo avance.

Un producto editorial en la ac tualidad puede difundirse en papel -y es cuando hablaremos de formato de impresión, de número de páginas y pliegos, de gramaje de papel y de tirada-, pero también puede adoptar la forma de una edición digital y online, que es cuando tendremos que hablar además de plataformas eLearning, de compatibilidades SCORM, de programación HTML5, de eBooks de diferentes formatos, de aplicaciones para dispositivos móviles nativas o adaptativas, de diseño y programación de páginas web… Y esos productos editoriales ya no se basarán única y exclusivamente en la
palabra, sino que requerirán de elementos multimedia y transmedia (vídeos, infografías animadas, locuciones, subtítulos), de podcasts, de retransmisiones en directo a través de webinars, etc.

Un editor digital es como un malabarista capaz de mantener 5 bolas en el aire para conseguir tomar las decisiones correctas para conseguir el producto editorial que ofrezca una mejor respuesta a autores, lectores y patrocinadores. Y es entonces cuando el editor se reconvierte en consultor, y su labor se vuelve sustancialmente más compleja por el tipo de decisiones que debe adoptar y la cantidad de información tecnológica, en muchos casos ajena a su experiencia “tradicional” que debe manejar.

Y, aunque manejar todos esos nuevos  conocimientos digitales conforma gran parte del reto del
nuevo editor médico, no debe hacernos perder el foco de nuestro trabajo.

Ser capaces de coordinar equipos multidisciplinares no puede hacernos olvidar que el centro de nuestro trabajo es conseguir transmitir conocimiento desde el autor al lector, y proporcionar la mejor calidad posible al producto final. Pensar en tecnologías avanzadas para dotar de “novedad” al resultado no puede restar claridad a los mensajes, no
puede “embarullar” el contenido, no puede convertir en una misión imposible entender el contenido de la obra editorial que estamos produciendo. Al final, todo se reduce al tradicional esquema autor – mensaje – lector, y todo lo que perturbe esta relación directa implicará un mal desempeño de la labor editorial.

Consideramos que “digital” no deja de ser un complemento para la palabra “edición”. Entonces, es el editor quien debe ser capaz de adaptarse a las nuevas exigencias del mercado, pero también debe mantenerse centrado para seguir cuidando el contenido, independientemente de cómo se plasme y de los elementos transmedia y multimedia que pueda incorporar.

En Editorial Guías de Chile, factoría de medios de comunicación digital y online, reconocemos y trabajamos los límites de la innovación.

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