Las medidas de confinamiento agravan la insolvencia y las llevan a su límite de vulnerabilidad. La probabilidad de que más de la mitad de empresas decidan o se vean obligadas a cerrar, con la consecuente pérdida de puestos de trabajo, es muy alta. La reactivación de la economía no es cosa de niños.

Durante el primer semestre, gran parte del planeta decretó cuarentenas y aislamientos. Estas medidas eran parte del remedio contra la expansión del virus, pero se convirtieron en un veneno para las empresas y las finanzas públicas.

Las proyecciones no se han equivocado: el sector del comercio caerá -22,6%, mientras que la industria de los restaurantes y hoteles lo hará en -50,1%. El promedio graficado es de -36,3% y dependiendo de cuan extensas sean los períodos de confinamiento, la insolvencia de estas empresas podría aumentar entre 3 a 5 veces lo que realmente se generó en el 2019.

Actualmente, el confinamiento nos obligó a estar 4 meses sin ventas. Aplicando el “Plan Paso a Paso” y entendiendo que habrá una lenta recuperación de la demanda, sólo por motivos de inseguridad sanitaria del consumidor, tendremos ventas promedio al 50% de un mes normal y por al menos cuatro meses. Esto significa cerrar el 2020 con 6 meses de ventas (dos trimestres) y 12 meses de costos en la operación.

Este simple cálculo y utilizando las mismas estimaciones del Banco Central, alcanzamos un déficit operacional de 444 millones de UF para dos trimestres.  Ahora piense en el daño que experimentará el sector cuando la apertura se realice a contar de septiembre, al 25% de aforo y puedan aparecer segundos rebrotes de contagios o un nuevo Estallido Social.

Fuente: AmericaRetail.com

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