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Uno de los secretos mejor guardados en el mundo internacional es la necesidad de ejercer la diplomacia para poder competir en la nueva complejidad económica. Siempre se relaciona este concepto con las grandes empresas y las actividades regulatorias o aduaneras. Pero la empresa que más lo necesita es la pyme y más aún, la emergente.

De acuerdo a la definición que entrega la Deusto Business School, diplomacia empresarial es la generación de condiciones necesarias para ser exitoso en los mercados exteriores, así como apoyar el logro de los objetivos organizacionales en un entorno internacional.

Ahora, conceptualizado de otra manera; es la capacidad de interactuar eficazmente con los grupos de interés, identificando y generando oportunidades de negocio y protegiendo a la empresa de la discrecionalidad de las Administraciones central y local.

La diplomacia empresarial se gestiona actualmente en dos ámbitos: el estatal, a través de sus diplomáticos en destino: embajador y consejero comercial y el corporativo, de las grandes multinacionales, con sus expatriados, locales influyentes o “lobbistas”.

Existe una laguna importante en el caso de las pymes. Cuando una pyme se internacionaliza a través de una inversión directa en el exterior, arriesga el futuro de toda la compañía. Si lo hace abriendo una oficina comercial, su riesgo es muchísimo menor.

Pero, empresas sin ventaja en costos, tecnología o marca, es muy probable que acaben cerrando si no disponen de una presencia productiva en el exterior. Como la mayoría de las pymes chilenas no disponen de tecnología punta ni de una marca premium; entonces su riesgo es alto.

Pero…¿Quién protege a las pymes frente a las dificultades y discrecionalidad de las Administraciones locales en países emergentes? La diplomacia estatal tiene dificultades para hacerlo ya que no dispone de suficiente estructura para ello, no quiere “quemar” sus contactos locales con los problemas de una pyme y por último, su radio de acción se circunscribe a la cercanía a la capital del país.

Por tanto, si la solución para nuestro país pasa por un Plan de Internacionalización Masivo de pymes, ¿Cómo organizar una red de “diplomáticos” específicos para protegerlas?

De acuerdo a lo que se proyecta sería posible organizar una estructura de diplomáticos senior en destino subcontratados por diferentes organismos, ya sea patronal, clusters, organizaciones de empresa familiar, entre otras alternativas, que permita a la pyme -en cuestión- operar sin más problemas que los meramente competitivos.

Sus tareas serían básicamente dos: proteger a la Pyme frente a las tres amenazas de las Administraciones locales: inspector fiscal, inspector de trabajo y el aduanero. La segunda sería la capacidad de encontrar negocio a través de sus contactos personales.

Ese servicio diplomático no debería ser gratuito y debería ser compartido por todas las empresas del organismo correspondiente. ¿Por qué? Porque si es gratis, no se reconoce el valor que aporta, que es importantísimo. Y debe ser compartido porque ninguna empresa sabe cuándo lo va a necesitar, pero en emergentes, seguro que lo va a necesitar.

Si eres una pyme y tienes problemas en el exterior ¿cómo los resuelves?, ¿cómo estimas que podríamos organizar la diplomacia empresarial en el mundo de hoy?.

Fuente: https://www.josuugarte.com/diplomacia-empresarial-ayuda-internacionalizar-pymes-en-emergentes/