sábado 27 noviembre 2021
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Positivismo tóxico, ¿cuáles son los límites?

Ser optimista en la vida tiene muchos beneficios. Puede mejorar la salud, las relaciones y el rendimiento laboral. Además, hace que las personas estén más dispuestas a aceptar nuevas oportunidades y abiertas a nuevas ideas. Pero, todos los problemas no pueden solucionarse con un simple ajuste de actitud. Hay formas de saber cuándo es el momento de dejar de lado el positivismo en extremo y afrontar los hechos

El positivismo tóxico se da cuando tienes un exceso de positividad permanentemente. Pero, ¿por qué es tóxico?; porque todos los problemas no pueden solucionarse con un simple ajuste de actitud. Y, surge de la sobregeneralización de un estado de felicidad permanente, independientemente de lo que suceda. Pero, existen ciertas formas de descubrir cuándo es el momento de dejar de lado la actitud positiva extrema y afrontar los hechos. 

No estamos hablando de que hay que eliminar la tendencia de tener una visión positiva, porque indudablemente este aspecto nos ayuda a mantener el entusiasmo, la fe y la esperanza. De lo que se trata es de dejar de sostener a ultranza un pensamiento mágico acerca del mundo y los acontecimientos cuyo enfoque sea, permanentemente, casi una obligación de sentirnos bien. 

Los contrastes con la realidad más cruda pueden ayudarnos a tomar perspectiva, a observar y a conocer otras herramientas de afrontamiento, que exceden aquello de “sé positivo”. Esta postura es algo ingenua, porque hace falta algo más que esa actitud para sobrellevar las dificultades. 

Existen casos donde la toxicidad se da en que posiblemente las personas estén negando, minimizando o invalidando lo que podrían sentir, como frustración, tristeza, enojo o cualquier otra forma de emociones no contributivas, producto de la distorsión entre cómo quisieran que sean las cosas, y la cruda realidad. 

Al no procesar convenientemente lo que siente una persona, se va haciendo una bola de nieve de emociones no expresadas o experimentadas con su contundencia, que puede volverse insostenible. 

La llamada “positividad tóxica” puede producir vergüenza, porque si siempre te muestras de esta forma, es posible que los demás sientan que no está dado el espacio para que expresen lo que les pasa ante ti, y tiendan a fingir que todo está bien, cuando no es así. Además, se genera una supresión de las emociones, que lleva al estrés, porque al no procesarlas convenientemente genera un bucle interior que repite el patrón, por dentro. A la larga, es una olla a presión. 

¿Cómo sé si he caído en un Positivismo Tóxico?  Algunas formas de detectar si estás sosteniendo un positivismo tóxico son: Fingir que todo está bien permanentemente. Esconder y/o disfrazar los verdaderos sentimientos. Sentirse como un mantra “tengo que ser una persona positiva pase lo que pase”, Mostrar falta de empatía al no percibir el dolor de las demás personas.

Utilizar frases que en ocasiones pueden ser interpretadas como que se intenta minimizar lo que sienten en el entorno: “todo estará bien”, “hay que ser positivos”, “¿Qué tal si esto es un aprendizaje para ti?”. Usar frases hechas como “lo que sucede, conviene” o, decir “podría ser peor” frente a lo que te comentan, en vez de escuchar las emociones y experiencias de los demás, y dejar que las expresen abiertamente. 

Fuente: https://www.entrepreneur.com/article/393113 

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